La dulce tradición de Toluca

La dulce tradición de Toluca

Toluca se distingue por su gastronomía, en especial por el chorizo, sin embargo, otra de sus grandes tradiciones gastronómicas son los dulces tradicionales.

De padres a hijos y por medio de la transmisión oral, así como de la experiencia práctica de los dulceros han ido recibiendo las fórmulas de las más variadas combinaciones producto de su imaginación.

En una síntesis de la dulcería indígena, española y árabe, se pueden encontrar golosinas de origen prehispánico como la nutritiva “alegría” hecha con semillas de huautle y miel, un turrón de cuna Ibérica o un “alfajor” de neto origen árabe.

Entre una amplísima gama de dulces destacan las frutas cubiertas, cristalizadas, rellenas o en cualquier otra forma. Las más notables: higos, naranjas, duraznos, calabazas, chilacayotes, camotes, acitrones, cidras, xoconostles, tejocotes, peras, tamarindos, limones rellenos de coco y más manzanas bañadas de miel roja clavadas en una delgada varilla.

Los jamoncillos o pastas son verdaderamente exquisitos sobre todos los de leche quemada, envinada, de piñón, guayaba, rompope, cacahuate, Lima, limón, almendra, nuez y pepita.

Hay algunos dulces más complicados como las “duquesas”, “pepitorias”, las “charamuscas” torcidas de queso, naranja o limón, “morelianas”, ” ponteduros”, “palomas”, “muéganos”, “merengues”, “obleas” y “trompadas”.

Es fácil encontrar también dulces originarios de otros lugares del país como chongos, cajetas, queso de tuna y otros más.

Las alacenas metálicas que antiguamente estuvieron en los portales principales, ahora están reubicadas en la Plaza Fray Andrés de Castro donde, además de expender dulces, también se venden tortas, tacos y una bebida refrescante llamada garapiña.

Dulces de día de muertos. Capítulo especial merecen los dulces de estas celebraciones.

Una importante categoría folclórica la constituye la denominada sitoplástica que se refiere a las esculturas comestibles.

En talleres familiares se trabajan los dulces de muertos, desde mediados de años, produciéndose fundamentalmente bajo tres técnicas: el vaciado, el “alfeñique” y el modelado a mano.

La primera debe su nombre a qué las mieles muy calientes y a determinado punto son vaciadas en moldes. Los prototipos de estas figuras son las calaveras, letras, animales y botellitas rellenas de licor.

El alfeñique es una pasta que al extenderse con un rodillo permite forrar moldes que dan lugar a figuras de bulto como borreguitos, ataúdes, zapatillas, paraguas, que son decorados con otros elementos.

La tercera variedad la constituyen las figuras de jamoncillos de leche, piñón o pepita, entre las que llaman la atención la cruces, corazones, animales, pero sobre todo las frutas.

Todos estos dulces se exhiben y venden en la ciudad durante los últimos días de octubre y los primeros de noviembre. Son utilizados principalmente para las ofrendas y después repartidos entre parientes, vecinos y amigos.

*Información de la Guía Turística de Toluca de Gerardo Novo Valencia. 1984